Eso es lo que estamos haciendo, dar palos de ciego. No sabemos dónde demonios estamos ni a dónde carajo vamos. Lo que sí creo que nos queda claro es de dónde venimos. Cada uno tiene muy claro cuál es su orígen y de qué manera le influye el mismo en su día a día. Parece que poco. Parece que nada se ha quedado en la mente de aquellos que no recuerdan las derrotas pasadas, cuyo caldo de cultivo es propicio en su presente para que se vuelva a repetir…., la derrota, me refiero.
Pero el hombre es el animal que siempre tropieza con la misma piedra dos veces. Supongo que la soberbia nos sobrepasa y no podemos aceptar que haya una serie de cosas que son superiores a nuestro libre albedrío. Y esa soberbia, como un pañuelo atado a la cabeza, nos ciega y nos hace dar palos de ciego. Como si tuviéramos el camión justo enfrente nuestro pero no rectificáramos nuestro camino….., estúpidos somos.
Y así nos va. Un sistema político que no responde, ni de lejos, a las espectativas ni necesidades de los que allí han puesto a esos que no dejan de ser simples funcionarios públicos. Un sistema laboral en el que te comen la oreja diciéndote que te tienen en cuenta como una pieza importante de su organización pero que en realidad no eres más que un número. Y tú, imbécil, te levantas cada mañana pensando que ese día te vas a comer el mundo y que ese día te colgarás el medallón padre. Inocente, no te das cuenta de que tú llegarás hasta donde te permitan los poderes fácticos.
En realidad, yo quiero ser como mi gato. Levantarme por las mañanas y sólo preocuparme por los bichos que pueblan el apartamentito de cuarenta y pocos metros cuadrados de mis amos (amos porque les dejo, porque en realidad ellos son míos). Ver todas las mañanas a mi amo levantarse con cara de mala hostia y ya jurando en arameo cosas que yo no entiendo. Ver cómo llega por las noches completamente reventado y con unas extrañas sombras oscuras debajo de sus ojos. Y ver que no tiene ganas de jugar, que no me deja su mano para poderla morder y arañar como antaño. Ver cómo mi amo se ha vuelto huraño y gruñón porque hace mucho tiempo que no hace nada que le guste...algo que a mi, como gato, me tendría que parecer extraño, porque yo hago lo que me da la gana.

"se ha vuelto" huraño y gruñón...?
:-)
Anìmate, fratello. Un besazo, de esos grandes.